Descubre cómo aplicar el Método de las 3 Prioridades para organizar tu vida sin agobios, una guía práctica y cercana que te ayudará a ganar claridad, reducir el estrés y enfocarte en lo que realmente importa cada día.
por qué este método me salvó de sentirme colapsada.
Durante meses (años, si soy honesta), vivía con la sensación de que el tiempo me pasaba por encima. Tenía listas enormes de cosas que hacer, calendarios llenos, y al final del día me acostaba pensando “he hecho mil cosas y no he avanzado nada en lo que de verdad importa”. Sentía una mezcla de urgencia y culpa que me agotaba.
Un día cambié la forma en la que decidía qué hacer. En vez de apuntarlo todo y dejar que el caos mandara, empecé a preguntarme: “si sólo puedo hacer tres cosas hoy, ¿cuáles realmente me cambiarían la semana, el mes o el año?” Ese simple filtro me devolvió tranquilidad, foco y, lo más valioso: la sensación de que mi tiempo tenía valor.
Si te quedas conmigo, te voy a explicar con detalle cómo hacerlo, cómo elegir esas tres cosas (y cómo no culparte si fallas), y te dejaré plantillas y rituales prácticos para integrarlo en tu vida sin añadir estrés.
¿Qué es el Método de las 3 Prioridades?
El principio que lo sostiene
En esencia, es una regla de simplicidad radical aplicada a la gestión del tiempo: cada día seleccionas tres prioridades que, si las completas, harán que tu día sea valioso. No es “lo único” que harás, sino lo que condiciona que el día haya sido bueno.
¿Por qué tres? Porque es un número manejable: suficientemente pequeño como para que no te paralice, y suficientemente grande como para cubrir diferentes áreas (trabajo, salud, vida personal…). Tres permite equilibrio; uno puede ser una tarea grande, otro puede ser algo administrativo, y el tercero algo para tu bienestar, por ejemplo.
El principio que lo sostiene
La clave está en elegir tareas por su impacto, no por urgencia. Es muy fácil confundir “urgente” con “importante” (la lavadora que suena, el email que pide respuesta). Este método te obliga a pensar: ¿qué tres cosas puedo hacer hoy que harán que, dentro de una semana, digas “esa semana fue buena”? Eso transforma
Beneficios de aplicar el Método de las 3 Prioridades.
Quiero que imagines cómo cambian las cosas cuando aplicas esto. Te muestro los beneficios con ejemplos concretos:
Menos estrés en tu día a día.
Antes mi lista tenía 30 cosas que hacer o más, mirarla me provocaba ansiedad.
Después: mis tres prioridades del lunes eran: 1) terminar el informe A, 2) preparar la reunión de equipo, 3) salir a caminar 30 minutos con mi pareja. Pude concentrarme, el informe avanzó, la reunión fue clara y el paseo me ayudó a despejarme. Resultado: menos tensión y más sensación de control.
Cuando sabes exactamente en qué enfocarte, tu mente se relaja. No estás dispersa, no corres detrás de todo, y eso reduce la ansiedad.
Más claridad en lo que de verdad importa.
Elegir tres tareas te obliga a jerarquizar, cuando decides cada mañana, tu mente descansa: ya no tiene que estar vigilando mil cosas.
Te das cuenta de qué cosas cambian tu vida a medio plazo, y cuáles sólo te mantienen ocupada.
Sensación de logro y motivación constante.
Terminar tres tres prioridades genera recompensa real. No subestimes el efecto de marcarlas como completadas, te da energía para lo que venga.
Al acabar el día con tus tres prioridades cumplidas, te da sensación de éxito. Aunque la lista de pendientes siga ahí, tú sabes que has avanzado en lo esencial.
Mejor enfoque y productividad real.
Al trabajar en tus prioridades, sin multitarea, produces trabajo de mayor calidad en menos tiempo. Es ciencia aplicada a tu día a día.
Al poner límites, trabajas con más concentración. Es como poner un láser en lugar de una linterna.
Cómo aplicar el Método paso a paso.
Paso 1 — Saca todo de la cabeza (Brain Dump).
Haz un “brain dump”, durante 5–10 minutos escribe absolutamente TODO lo que recuerdes que tienes que hacer. No lo organices, sólo escríbelo.
Script que puedes decirte: “Vale, ahora voy a sacar todo para que la mente deje de recordarlo. Esto no es el plan final, es sólo mi inventario.”
Lo primero es volcar todo lo que ronda por tu mente, apunta sin filtro, como venga.
Paso 2 — Filtra por resultado e impacto.
Del brain dump, marca aquello que, si lo haces hoy, cambia algo real: reduce estrés, mejora tus ingresos, cuida tu salud o fortalece una relación. Preguntate: ¿Qué tres cosas, si las hago, me harán sentir satisfecha al acabar el día?
Ejemplo : “Si hago X hoy, ¿cuanto dejaría de preocuparme mañana?” Si la respuesta es “mucho”, X entra en la lista.
Pregúntate ¿qué de esta lista realmente me acerca a mis metas, a mi bienestar, o a lo que quiero construir?
Paso 3 — Ordena tus prioridades según tu energía.
No es lo mismo una tarea que requiere máxima concentración que otra más mecánica. Coloca cada prioridad en el momento del día en el que tengas la energía adecuada.
Paso 4 — Bloquea tiempo real en tu agenda.
Reserva bloques de 50–90 minutos para cada prioridad. Durante ese bloque, elimina distracciones: móvil en silencio, notificaciones off, cartel de no molestar en la puerta si estás en casa…
De nada sirve elegir prioridades si no reservas espacio real para hacerlas.
Paso 5 — Revisa y celebra tus avances.
Al final del día, repasa cómo fue. Y sí, celébralo, aunque haya quedado algo pendiente, lo importante está hecho. Celebrar te ayuda a consolidar el hábito.
Criterios para elegir tus 3 prioridades sin equivocarte.
- Impacto real a medio plazo: piensa si esta acción te ayudará más allá de hoy, en los próximos 7-30 días.
- Evita lo que otros esperan de ti (salvo que sea urgente): prioriza lo que tú necesitas.
- Busca equilibrio entre trabajo y autocuidado: no dejes que tus tres prioridades sean sólo laborales.
- Sé realista con tu tiempo: tres grandes proyectos no caben en un sólo día. Divide, ajusta y sé amable contigo.
Ejemplos prácticos de aplicación según tu situación.
Quiero que esto sea útil para tu rutina, así que amplío los ejemplos con horarios y matices.
Para trabajadores remotos.
Tus tres prioridades pueden ser: avanzar en un proyecto clave, contestar correos urgentes y dedicar media hora a moverte. Ejemplo:
- Prioridad 1 (9:00–10:30): avanzar 3 secciones del proyecto cliente X (bloque profundo).
- Prioridad 2 (11:00–12:00): enviar propuestas y seguimiento (tareas rápidas).
- Prioridad 3 (17:00–17:30): caminar + estiramientos (autocuidado).
Consejo: deja una franja de 30–60 min al final del día para emails administrativos.
Para estudiantes.
Una prioridad puede ser preparar un tema, otra repasar apuntes y otra descansar de verdad. Ejemplo:
- Prioridad 1: estudiar un capítulo clave para el examen de la semana.
- Prioridad 2: entregar la práctica 2.
- Prioridad 3: quedada de estudio con compañeros (social + productividad).
Aquí la prioridad personal: evita quemarte.
Para madres y padres con poco tiempo.
Una puede ser jugar con tu hijo, otra preparar comidas saludables y otra mandar ese correo que llevas días posponiendo.
- Prioridad 1: preparar comida semanal batch-cooking (impacta toda la semana).
- Prioridad 2: tiempo de calidad con hijo/a 30 min sin pantallas.
- Prioridad 3: pagar facturas o resolver un trámite pendiente (evita estrés futuro).
Comparación con otros métodos de organización y cuándo combinarlos.
Quiero que veas que no hay que elegir “sólo uno” si te sirven distintos estilos.
Método Ivy Lee vs Método de las 3 Prioridades.
Ivy Lee propone escribir las 6 tareas más importantes del día y hacerlas en orden. Es útil, pero para gente con alta carga mental, seis siguen siendo muchas, tres crea un foco más radical.
GTD (Getting Things Done), y cómo integrarlo.
GTD es estupendo para una organización estructurada (captura, procesar, organizar, revisar, actuar). Si ya usas GTD, el Método de las 3 Prioridades funciona como filtro diario dentro de tu sistema GTD: de todas tus tareas, elige tres que realmente muevan el proyecto.
GTD es un sistema más complejo. Puedes usarlo como base, pero este método simplifica muchísimo la ejecución diaria.
Bullet Journal como aliado visual.
Si disfrutas escribir y visualizar, usa el bullet journal para tu plan diario y destaca tus tres prioridades con un color o un símbolo. Si eres visual, tu Bullet Journal puede ser el lugar perfecto para plasmar cada día tus tres prioridades.
Errores comunes y cómo solucionarlos.
Te cuento los errores que cometí y cómo los resolví, quizá te ayuden:
Error 1: Escoger tareas demasiado grandes.
Solución: divide en micro-tareas. Si la prioridad es “lanzar un curso”, tu meta del día puede ser “escribir el guion del módulo 1”.
Error 2: Dejarte arrastrar por lo urgente.
Solución: usa el criterio “si sólo hago esto, ¿qué impacto tendrá en una semana?” para filtrar.
Recuerda que lo urgente no siempre es lo importante.
Error 3: No proteger tus bloques de tiempo.
Solución: comunica a los tuyos (pareja, compañeros) que entre la hora X y la Y no estás disponible. Usa el foco como un pacto contigo misma. Si no marcas tus tiempos, las interrupciones se los comerán.
Error 4: Culparte por los días flojos.
Solución: registra tus mini-progresos, el objetivo es el movimiento, no la perfección.
No siempre tendrás la misma energía. Y está bien. Mañana es una nueva oportunidad.
Plantillas prácticas para tu día y tu semana.
Plantilla diaria de 3 prioridades.
Copia y pega esto en tu libreta o nota:
- Hoy me enfoco en…
- Lo haré en este orden…
- Mi recompensa al lograrlo será…
Plantilla diaria (mañana).
- Fecha: ____
- Prioridad 1 (impacto):
- Prioridad 2 (impacto):
- Prioridad 3 (bienestar/pequeña):
- Tiempo bloqueado (P1): ____
- Tiempo bloqueado (P2): ____
- Tiempo bloqueado (P3): ____
- Mini revisión noche (cómo me siento, lecciones):
Plantilla semanal de revisión y enfoque.
El domingo o lunes puedes repasar qué prioridades cumplieron su papel y cuáles no.
- 3 logros de la semana:
- 3 prioridades para la próxima semana:
- 1 hábito que quiero reforzar:
- 1 cosa que libero (no hacer):
Usa la plantilla 7 días seguidos y verás cómo tu perspectiva cambia.
Cómo mantener la constancia con este método.
Te explico herramientas prácticas para que esto no sea sólo un experimento de un día.
Habit stacking (apilar hábitos).
Añade tu nuevo hábito a uno ya existente: por ejemplo, después de beber agua por la mañana, escribes tus 3 prioridades. Las asociaciones simples facilitan la automatización.
Coloca la elección de tus tres prioridades junto a un hábito que ya tengas, como tomar el café de la mañana.
Regla de no romper la cadena.
Hazlo todos los días, aunque sea con prioridades muy pequeñas. La clave es no perder el hábito.
Compartir tus prioridades con alguien de confianza.
Contar lo que vas a hacer a otra persona te da un extra de compromiso.
Dile a una amiga que cada mañana le dirás tus 3 prioridades. Compartirlo aumenta la responsabilidad sin presión.
Recompensas pequeñas que consolidan el hábito.
Al terminar las tres prioridades, date una recompensa pequeña (un té, 10 minutos de lectura…). Las recompensas refuerzan neuralmente el hábito.
Permítete un premio simbólico: un paseo, un capítulo de tu serie favorita.
Cómo gestionar interrupciones y urgencias sin perder el foco.
Las interrupciones pasarán, aquí tienes un protocolo para gestionarlas:
- Anota la interrupción en una lista “captura” sin perder el flujo de trabajo.
- Evalúa la interrupción: ¿es urgente o puede esperar? Si no es urgente, prográmala en tu lista secundaria.
- Si es realmente urgente, evalúa si sustituye a una prioridad de hoy. Si es así, sustitúyela, pero ajusta la priorización para mañana.
Esto te permitirá decidir con calma.
Preguntas frecuentes sobre el Método de las 3 Prioridades.
¿Puedo usar más de tres prioridades?
Sí, pero el corazón del método es elegir tres como máximas, lo demás va en segundo plano.
Tres es el estándar para mantener foco, no un dogma.
¿Qué pasa si dependo de otras personas?
Tus prioridades pueden incluir tareas que requieran coordinación. Sólo asegúrate de que la parte que depende de ti está clara.
Comunica claramente: “Hoy voy a dedicar X horas a Y; ¿podemos planear lo demás para mañana?”
¿Y si me bloqueo con la primera prioridad?
Cambia el orden. Empieza con una más ligera para entrar en ritmo, o divide en tareas más pequeñas que si puedes hacer.
¿Cómo sé si el método funciona para mí?
Mide tu sensación de logro y reducción de ansiedad. Un buen indicador: terminas la semana con más cosas importantes avanzadas.
Lo sabrás porque notarás más calma y más logros reales al final del día.
Reto de 21 días: lleva el Método a tu vida paso a paso.
Quieres una guía práctica para instaurarlo? Te doy un plan de 21 días:
- Días 1–3: Entrenamiento de selección: escribe las 3 tareas, aplica time blocking.
- Días 4–7: Añade el ritual de revisión noche (5 min).
- Días 8–14: Habit stacking y regla de cadena.
- Días 15–21: Accountability: comparte tu lista 3 días a la semana con alguien y revisa tus logros semanales.
Al final del reto, haz una reflexión: ¿qué ha cambiado en tu energía y en tus resultados?
menos es más (y tu paz lo nota).
Vivir con una lista interminable de pendientes es agotador. Pero vivir con tres prioridades claras cada día puede ser liberador. Aprendes a diferenciar lo importante de lo accesorio, y con ello recuperas la calma, la energía y la motivación.
Al final, lo que queremos todas es sentir que avanzamos hacia lo que nos importa, sin sentirnos esclavas del reloj ni de las expectativas externas. Y el Método de las 3 Prioridades es una forma sencilla y poderosa de lograrlo.
Si algo te llevas de todo esto, es que menos puede ser muchísimo más. A veces nos complicamos con herramientas, apps y hacks, cuando lo que necesitamos es una decisión clara: elegir menos y mejor. El Método de las 3 Prioridades te devuelve tiempo, calma y sentido.
Prueba esto hoy. Escribe tus tres prioridades y compártelas aquí abajo si te apetece. Me encantará leerte, celebrar tus avances y ayudarte a ajustar la receta para que funcione en tu vida.
También te dejo una guía por si necesitas ayuda para ser más disciplinado.
Ahora te toca a ti. ¿Qué tres prioridades eliges para hoy? ¿Qué te frena más al priorizar? Déjamelo en los comentarios, leo todo y suelo responder. Si pruebas el reto de 21 días, vuelve y cuéntame los resultados, me encanta acompañar procesos reales



